LEYENDA

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Cuenta la leyenda que la diosa Mayahuel, recibió un rayo que al golpear contra su corazón de agave, limpió la piña, la coció, la fermentó y la destiló. La diosa, madre de los Centzon Totochtin -dioses de la embriaguez- poseía 400 pechos puntiagudos para alimentarlos.

Un día, la diosa empezó a sentirse excitada, en su corazón se formaban unos gusanos que la hicieron sensible. En tal estado, Mayahuel se enamoró del tímido guerrero CHAG. La tranquilidad del guerrero le inquietaba cada vez más, por lo que un buen día le ofreció el más hermoso de sus cuatrocientos senos para que bebiera su elixir maravilloso.

Cuando Chag bebió suficiente, además de apagar la sed, el elixir acabó con su inhibición y con lágrimas en los ojos imploró a Mayahuel: “hazme dios… o hazte mujer”. La diosa, conmovida, llevó su mano al corazón, sacó de ahí uno de los gusanos y se lo ofreció. El joven guerrero se sintió como un dios y se amaron intensamente por siete días y siete noches.